Así es la vida de una argentina que hace 14 meses no para de viajar

Vanina Safaniuk tiene 26 años y nació en Quilmes, provincia de Buenos Aires. Se describe como una chica alegre, que siempre está con una sonrisa desde que se despierta a la mañana hasta que se va a dormir. Sin embargo, un momento no muy lindo marcó su vida, pero ella supo cómo transformar su angustia en la mayor aventura de su vida.

Tenía una rutina típica: trabajo estable en una oficina ocho horas por día, en pareja, iba al gimnasio todos los días. Los fines de semana salía con sus amigos. Pero se separó. En medio de la tristeza que conlleva afrontar una situación así, se le ocurrió apostar por eso que tanto deseaba: viajar por el mundo. Sola.

“Siempre tuve el deseo de ver una aurora boreal en Noruega, caminar por la muralla China, sentarme a admirar los acantilados en Irlanda o hacer trekking en otro lugar que no sea la increíble Patagonia. Soy una apasionada por la naturaleza y me pasaba los fines de semana viendo documentales de lugares por el mundo”, cuenta con un entusiasmo que traspasa la pantalla del correo electrónico.

Y así fue, sin muchos ahorros, que tomó la decisión de emprender LA aventura.

¿Qué pensaban tus amigos, tus familiares, cuando les contaste? 

Uy, cuando le conté a mamá casi se muere, al igual que mi hermana mayor, Sabrina. Mi mamá, horrorizada, decía: “Vanina ¿vos no viste la película Búsqueda Implacable? ¿Querés que te secuestren? Si desapareces, ¿dónde voy a buscarte?”. Claro que para una madre es muy difícil aceptar la idea que tu hija agarre una mochila sola y se vaya sin fecha de regreso a viajar libremente. Pero te juro, el deseo de ir a cruzar fronteras y estar en todos esos lugares que tanto veía en blogs o documentales era más grande que cualquier miedo. Quería hablar con personas de otras culturas, probar comidas distintas y llenarme de historias. Sentía que esa “nena protegida” que era debía salir al mundo, a conocerlo.

¿Cuál fue tu primer destino? ¿Por qué lo elegiste?

Tailandia. Estuve nueve años en pareja y tres meses antes de nuestras vacaciones juntos al sudeste asiático nos separamos. Tuve que afrontar todo el dolor de la separación y ver cómo organizaba mi vida y viaje por tierras tailandesas sola. ¡El viaje no me lo iba a perder! Habíamos elegido Tailandia por sus playas, nos parecía un destino exótico tan increíble. Y como había vuelos económicos decidimos comprar los tickets.

Entonces, ¿hace cuánto empezaste a viajar y cuántos países visitaste?

Empecé a viajar hace 14 meses, ¡una locura! Ni bien llegué a Köln, Alemania, conocí a Yohan, un chico inglés que estaba volviendo a su casa después de un año viajando. Escuchaba sus historias con una atención enorme sin poder creer como él podía estar viajando durante tanto tiempo solo por el mundo llenándose de experiencias y yo recién iba por mi tercer mes. Ahora pensar que hace más de un año que ando sola por el mundo ¡¡¡me llena de emoción!!! 🤗
Estuve en Tailandia, Turquía, Italia, Suiza, Alemania, Austria, República Checa, Polonia, Francia, Holanda, Bélgica, Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda, Noruega, Hong Kong y China. Creo que no me olvido de ninguno. Aunque para mí vale más contar las historias vividas en cada lugar, el haberse empapado de su cultura y haber vivido como un local, que la cantidad de países.

Actualmente estás en Italia, ¿cómo es tu estilo de vida allá?

Sí, estoy viviendo en Italia desde enero, ¡la estoy pasando tan lindo! Vivo con una familia italiana tipo. Cocino para ellos al mediodía y a la noche, es un voluntariado. Mis mañanas son a pura cocina italiana desde panes, grisines, galletitas hasta pastas caseras o guisos. Me tratan re bien, compartimos mucho juntos como si fuese una más de la familia. Estoy aprendiendo italiano y yendo a boxeo todos los días. Tengo amigos italianos con quienes salgo los fines de semana. La verdad, ¡estoy muy metida en su cultura y me fascina! Amo salir a caminar, meterme en sus callecitas estrechas, hablar con las nonnas en el mercado, intercambiar recetas. Con lo que amo cocinar, ¡estar en este país cocinando es un sueño!

¿Es caro vivir así? 

Si te sabés administrar no. Soy una chica que no gasta mucho, si salgo tomo una copita de vino y ya está, o un gelato, no soy shopaholic, no compro cosas en todos los países en los que visito. Trato de ahorrar y de trabajar en dónde pueda. Prefiero gastar en cosas necesarias como un pasaje de avión o bus.

Y hablando de dinero… ¿Cuál fue el país más económico para viajar que visitaste? ¿Y el más costoso?

El más barato sin dudas fue Tailandia, aunque China también. Los hostels estaban 7 euros y comías muy bien por 3 euros en un restaurante de Beijing. El más costoso Noruega, por lejos. Allá unas galletitas de chocolate estaban 100 pesos argentinos. ¡Carísimos!

¿Y dónde te alojás?

Siempre hago voluntariados en los que me incluye donde dormir y la comida, uso couchsurfing o duermo en la casa de mis amigos. Aunque he pagado por hostels en varias oportunidades.

¿Cómo hiciste con los idiomas?

Al principio me costaba por que yo hablaba un inglés muy básico. Pero poco a poco empece a soltarme y a afinar el oído. Hoy por hoy, ya tengo un muy buen nivel de inglés fluido y estoy empezando con el italiano.
Haber trabajado en Gales cuidando de Mollie por dos meses me ayudo muchísimo a mejorar y a aprender palabras nuevas en inglés, al igual que ahora en Italia.

¿Algún destino que te haya volado la cabeza y que morís por volver?

¡¡¡China!!! Me quedo tanto por recorrer del gigante asiático. Hay mucha naturaleza que por condiciones climáticas no pude visitar cuando estuve. Hacía tanto frío en Beijing que no podía sacar mis manos con guantes de los bolsillos de la campera. Voy a volver en el Transiberiano cruzando Rusia y Mongolia.

Entonces tu próxima parada ya está decidida…

Quiero conocer todo, todo. Ni bien termine mi ciudadanía europea me voy a las montañas a hacer trekking en Dolomites (Italia). Es un país que me enamoró completamente (y no sólo por su deliciosa comida). También quiero hacer medio oriente e ir a Asia con el Transiberiano.

¿Extrañás Argentina? 

Extraño compartir momentos con mi familia, tirarme al piso con mis perros o amasarle pizzas a mis amigos. Me acostumbré mucho a vivir “gitaneando” y disfruto de esa sensación que da estar en otro país con gente distinta, con culturas diferente. Entonces la realidad es que no extraño mucho. Pero sí, amo mi país y le recomiendo a todo el mundo visitar Buenos Aires, las cataratas, el norte o el precioso sur que tenemos. Me enorgullece enormemente los lugares que tenemos💖 La Patagonia, el dulce de leche (que siempre que puedo lo hago caserito en cualquier rincón del mundo para que mis nuevos amigos lo prueben).
¡Lo primero que haría si regreso de visita sería conocer a mis sobrinitas! Nacieron ni bien empecé mi viaje.

Trabajando ando

En Alemania, Vanina hizo un voluntariado en una granja. Eran 64 personas conviviendo y trabajando todos juntos en el campo. Y recuerda: “era la única que se daba maña para cocinar, y se me ocurrió una noche hacer ñoquis para todos. Imaginate lo que era la cocina de la granja, todos ayudándome. Eramos un grupo enorme de chicos de diferentes naciones haciendo bolitas de papa y harina. Todos cantábamos, jugábamos con la harina y nos ensuciábamos. Un genial trabajo en equipo y la mejor cena compartida en una mesa larguísima.

Y como es de imaginarse, después de más de un año viajando por el mundo, Vanina es una especialista en recolectar anécdotas. Ella misma admite que es tan difícil elegir sólo una para contar. En cada país que visitó, logró construir recuerdos maravillosos y formar una familia de corazón. “Desde la vez que me quisieron comprar los árabes en China, hasta año nuevo sola en Escocia. También, el trekking más peligroso que he hecho con tormenta de nieve en Noruega (creí morir, les juro)”.

Las auroras boreales, un regalo al alma

En una de sus tantas publicaciones en Instagram, Vanina describe un espectáculo tan impresionante como único. Y habla de las auroras boreales que tuvo la oportunidad de apreciar en Noruega: “Se me pone la piel de gallina de tan sólo recordarlo, tuve la fortuna de haber estado en Lofoten durante un mes. Un mes a pura naturaleza, montañas y comida vikinga. Recuerdo haber hecho trekking con Ju y Samy (unos amigos que había conocido allí) durante 3 horas hasta llegar a una cabaña en medio de la nada. Era un refugio de montaña en el que podés dormir gratis, obviamente llevando tu bolsa de dormir y comida.

Juntamos leña, hicimos un fuego y nos sentamos con un chocolate en mano a esperar el espectáculo en el cielo. Pasada la medianoche, y con risas de por medio, envueltos en nuestras gruesas mantas de lana y sin parar de admirar el cielo las vimos danzar en el cielo. Esas franjas preciosas de color verde intenso con tonalidades rosas moviéndose sin parar y un cielo plenamente estrellado detrás hacían que mi corazón no dejara de bombear emoción y alegría. Sin dudas fue una noche que jamás voy a olvidar. Fue un regalo al alma”.

Consejos de una viajera experta

Vanina asegura que cruzando la barrera del miedo se cumplen los sueños y las cosas más increíbles. “Temblaba de miedo en Estambul frente a una cultura machista que no paraba de observar a la mochilerita sola con el cabello rubio descubierto. Me morÍa de miedo y teMblaba como una hoja. No sabÍa que hacer, pero sabía y estaba segura que todo ese miedo estaba en mi cabeza, que si quería conocer el mundo debía afrontarlo. Debía agarrar mi mochila y animarme, cruzar migraciones y empezar a vivir esa historia que tantas ganas tenía por escribir”.

Y sigue: “el mundo es enorme, es bellísimo y siempre van a haber más personas buenas que malas. Siempre va a estar alguien ahí para darnos una mano si nos perdemos o si no sabemos cómo seguir. Confíen siempre, y cuídense mucho. La intuición te va a guiar de la mejor manera. Muchas personas te van a querer tirar para abajo o transmitir miedos. Pero no lo hacen con mala intención, sino porque nunca viajaron o no saben cómo es el mundo nómada. Esos comentarios, tomalos pero no dejes que te influencien. Seguí tus convicciones y tus deseos, siempre”.

“Cuando empecé a viajar tenía miles de preguntas e interrogantes. Era absolutamente inexperta y apenas sabía comprar un pasaje por Internet. Poco a poco fui ganando experiencia, aprendí mucho en los voluntariados, hostels y en la calle. Viajar es la mejor escuela donde día a día aprendés y enseñás constantemente. Es la mayor inversión a nivel personal y la mayor inversión al alma”. 💖

Adora contar sus historias, sus experiencias. Son más de 10 mil seguidores los que admiran a través de su cuenta de Instagram las aventuras que va emprendiendo por el mundo.

En sus posts, cuenta tips desde cómo prolongar un viaje hasta cómo afrontar el miedo de viajar sola. Se la ve de mochilera, en kayak, cocinando, abrigada, en traje de baño, sola, con amigos… Pero el denominador común en cada imagen es su sonrisa. Esa sonrisa que genera dar la vuelta al mundo y poder compartirlo.


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